Seguro público de salud e innovación farmacéutica: evidencia de China

Investigador principal: Omar Barroso Khodr

Autores: Xuan Zhanga y Huihua Nieb

Título original: Seguro de salud público e innovación farmacéutica: evidencia de China

Lugar de la intervención: China

Tamaño de la muestra: 64 pacientes

Variable principal de interés: Medidas de la cantidad y calidad de las patentes relacionadas con enfermedades

Tipo de intervención: Intervención en políticas públicas dirigidas al sector salud.

metodología: Diferencias en diferencias (DID); Efectos fijos en Poisson; y modelos log-lineales.

Resumen

Los países en desarrollo suelen presentar bajos niveles de innovación farmacéutica. Según los autores, una posible explicación de este fenómeno es el reducido tamaño efectivo de sus mercados, no debido a la población total, sino a los bajos niveles de ingresos y la limitada cobertura del seguro médico. Por lo tanto, este estudio investiga un experimento natural resultante de la implementación de un programa de seguro médico público para residentes rurales en China —el Nuevo Plan Médico Cooperativo (NCMS)— para examinar si la industria farmacéutica intensifica sus esfuerzos de innovación en relación con las enfermedades cubiertas por el NCMS y prevalentes en zonas rurales. Para ello, los autores analizan datos de patentes entre 1993 y 2009, evaluando la evolución de la innovación farmacéutica en el país. Observan que las enfermedades con una proporción un 10% mayor de pacientes rurales registraron un aumento del 12,4% en las solicitudes de patentes farmacéuticas nacionales relevantes, así como una modesta mejora en la calidad de las patentes tras la introducción del NCMS. Finalmente, los resultados sugieren que, al ofrecer seguro médico público a las poblaciones de bajos ingresos, los gobiernos de los países en desarrollo pueden estimular la innovación.

  1. Problema de política

Según los autores, el problema central reside en el desequilibrio global en investigación y desarrollo (I+D) en el sector farmacéutico. A pesar de albergar a más del 80% de la población mundial, los países en desarrollo reciben solo una pequeña fracción de la inversión global en I+D, lo que provoca una grave desatención en el tratamiento de enfermedades que afectan predominantemente a las poblaciones de bajos ingresos. Una cuestión fundamental en la política económica es cómo corregir esta falla del mercado y fomentar la innovación para estas "enfermedades desatendidas".

Por lo tanto, el estudio investiga directamente una posible solución: si el seguro médico público contribuye como una política eficaz para incentivar la innovación. Si bien estos programas se implementan principalmente para mejorar el acceso a la atención médica y la protección financiera, su potencial para expandir el mercado y, por lo tanto, crear incentivos para que las empresas innoven ha sido una posibilidad teórica, aunque poco probada, en el contexto de los países en desarrollo. La investigación pone a prueba la hipótesis de que, al facilitar el acceso a los medicamentos a una amplia población pobre, el seguro médico puede facilitar financieramente la inversión en I+D relevante para las empresas.

Además, el estudio aborda el escepticismo en torno a este mecanismo en las economías en desarrollo. El estudio confronta explícitamente dos contraargumentos principales: primero, que la débil protección de la propiedad intelectual (PI) socava los incentivos comerciales para la innovación, y segundo, que un bajo nivel de capacidad tecnológica impide a las empresas responder eficazmente. Al estudiar China, una economía en desarrollo pero con leyes de PI relativamente sólidas, los autores evalúan si estas barreras pueden superarse.

Finalmente, los hallazgos tienen profundas implicaciones para la formulación de políticas. El estudio sugiere que las políticas impulsadas por la demanda, como los seguros médicos, no solo son herramientas para el bienestar social, sino que pueden ser componentes integrales de una estrategia nacional de innovación. Esto implica que los gobiernos de los países en desarrollo pueden utilizar estratégicamente la financiación sanitaria para orientar el progreso tecnológico hacia sus prioridades sanitarias específicas, creando un círculo virtuoso donde un mejor acceso a la atención médica también estimula a la industria farmacéutica nacional. Esto proporciona una alternativa crucial y basada en la evidencia a la dependencia exclusiva de medidas tradicionales basadas en la oferta, como las subvenciones para la investigación.

  1. Contexto de implementación de políticas

Según los autores, tres factores principales dificultaron la implementación de las políticas públicas de seguro médico. En primer lugar, el NCMS surgió como respuesta directa a una grave deficiencia en la salud pública. Tras el colapso del antiguo Sistema Cooperativo de Salud Rural a finales de la década de 1970, más del 80 % de los residentes rurales permaneció sin seguro durante décadas. Las consecuencias fueron graves: aproximadamente el 38 % de las personas enfermas en estas zonas no buscó atención médica, y millones de familias se vieron arrastradas a la pobreza anualmente debido a las deudas derivadas de los gastos médicos. Por lo tanto, el NCMS no representó un mero ajuste técnico, sino una intervención decisiva para abordar una deficiencia sistémica en el acceso a la salud rural.

En segundo lugar, la implementación del NCMS fue inherentemente compleja y altamente descentralizada. Si bien se financió en gran medida mediante el aumento de los subsidios gubernamentales, el programa fue voluntario para las personas, a pesar de que requería la participación de todos los hogares para evitar la selección adversa. Fundamentalmente, su administración se delegó al nivel de condado. Esto significó que, mientras el gobierno central establecía directrices generales y proporcionaba recursos, unos 3.000 municipios rurales tuvieron que diseñar y gestionar sus propios programas específicos. El resultado fue una verdadera amalgama de implementaciones locales, en lugar de una política nacional uniforme, lo que añadió una capa de complejidad para las empresas e innovadores interesados ​​en comprender el nuevo panorama del mercado.

Finalmente, y de particular relevancia para este estudio, la política se introdujo en un sector farmacéutico nacional que aún no estaba preparado para la innovación de alto nivel. El mercado estaba dominado por fabricantes de medicamentos genéricos, y la mayor parte de la actividad innovadora consistía en imitaciones, no en avances disruptivos. Además, aunque el sistema de patentes chino había mejorado desde la década de 1990, aún favorecía una cultura de "primero en registrarse", que a menudo priorizaba las solicitudes rápidas y de baja calidad sobre las invenciones sustanciales. El principal reto al que se enfrentaban los autores era demostrar que una política impulsada por la demanda, como el NCMS, podía estimular eficazmente la innovación incluso en un entorno donde las capacidades productivas y las normas de propiedad intelectual aún se estaban consolidando.

  1. Detalles de la evaluación

Los datos principales para medir la innovación farmacéutica en este estudio provienen de la información sobre patentes. Métricas como el número de solicitudes de patente, patentes concedidas, renovaciones, citas futuras y número de reivindicaciones se utilizan para evaluar tanto la cantidad como la calidad de la innovación. Los autores justifican este enfoque en las patentes señalando que constituyen la forma dominante de protección de la propiedad intelectual en la industria farmacéutica y demuestran una correlación positiva (con una elasticidad de 0,37) entre el gasto en investigación y desarrollo (I+D) y las solicitudes de patentes entre las empresas farmacéuticas chinas. Los datos sobre patentes provienen de la Administración Nacional de la Propiedad Intelectual de China (CNIPA) y se complementan con datos de Google Patents para citas y reivindicaciones. El análisis se limita a las patentes de 1993 a 2009 para evitar períodos anteriores a la introducción de la protección de compuestos químicos y excluir el período posterior a cambios importantes de política, incluida una enmienda a la ley de patentes y el lanzamiento de un importante proyecto de desarrollo de nuevos fármacos en 2009. Los autores evitan explícitamente utilizar datos de ensayos clínicos y de aprobación de nuevos fármacos de la Administración Nacional de Productos Médicos debido a la falta de datos iniciales y a problemas de credibilidad derivados de un escándalo de corrupción de alto perfil.

Para los datos sobre enfermedades, el estudio se basa en las tasas de morbilidad y prevalencia de las Encuestas Nacionales de Salud de China (NHSS) y el Centro Chino para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC de China). Estos datos abarcan 24 enfermedades específicas, incluidas 11 directamente del NHSS, 10 enfermedades infecciosas importantes, dos enfermedades profesionales e infertilidad. Un punto crucial del análisis es que cinco de estas enfermedades (gonorrea, sífilis, infertilidad, neumoconiosis e intoxicación química) no estaban cubiertas por el Nuevo Sistema Cooperativo de Salud (NCMS), el principal programa de seguro médico público de China en aquel momento, ya que se encontraban dentro de las exclusiones por enfermedades de transmisión sexual, infertilidad y accidentes laborales.

Finalmente, el estudio incorpora varios otros conjuntos de datos para contextualizar. Estas fuentes incluyen las Encuestas de Salud y Nutrición de China (CHNS) para calcular las tasas de seguro médico, la Encuesta Anual de Empresas Industriales (ASIF) para datos de ventas e I+D a nivel empresarial, y diversos anuarios nacionales para analizar la evolución del seguro médico, el crecimiento económico y la demografía.

  1. Método

La estrategia empírica adoptada por los autores consiste en comprobar si la introducción del Nuevo Sistema Cooperativo de Salud de China (NCMS), que amplió el seguro médico a las poblaciones rurales, fomentó la innovación farmacéutica para enfermedades que, como resultado, se volvieron más rentables. La principal opción metodológica fue emplear un modelo generalizado de diferencias en diferencias (DID) que aprovecha la variación en la intensidad del tratamiento entre distintas enfermedades. En lugar de una simple comparación antes y después, el análisis crea una variable de "tratamiento" única para cada enfermedad, combinando si estaba cubierta por el NCMS con la proporción preexistente de pacientes que vivían en zonas rurales (Hausman, Hall y Griliches, 1984; Wooldridge, 1999).

La justificación es que las enfermedades con una mayor proporción de pacientes rurales experimentaron una mayor expansión en su tamaño de mercado esperado después de la implementación del NCMS, y esto debería conducir a una respuesta de innovación más fuerte. Para aislar este efecto, el modelo controla otros factores que podrían impulsar la innovación, como el crecimiento del mercado en áreas urbanas (utilizando el recuento de pacientes urbanos) y las tendencias subyacentes específicas de la enfermedad. Este enfoque es crucial porque permite a los investigadores atribuir los cambios en la innovación no solo a la existencia de la política, sino también al mecanismo económico específico (el cambio en el tamaño del mercado) que la teoría predice que debería impulsar el comportamiento de las empresas. Además, el estudio tiene en cuenta la posibilidad de factores de confusión que surgen de otras políticas implementadas posteriormente en el período y utiliza un modelo estadístico adecuado para datos de innovación basados ​​en el recuento, como las solicitudes de patentes.

            Para garantizar la solidez y credibilidad de sus conclusiones principales, los autores recurrieron a un método estadístico alternativo —modelos log-lineales— como verificación complementaria al análisis principal. El objetivo era demostrar que el resultado central, según el cual la política del NCMS impulsó la innovación, no se derivaba de una elección específica de modelado estadístico. Dado que los datos sobre el número de patentes contenían numerosos valores cero (referidos a enfermedades o años sin registros), lo cual representa un desafío para los modelos log-lineales convencionales, los autores aplicaron dos transformaciones distintas a los datos para gestionar adecuadamente estos ceros.

El hecho de que estos modelos alternativos produzcan resultados consistentes con el análisis principal refuerza la conclusión de que el aumento observado en la innovación es un efecto real de la política y no un artefacto metodológico. Este paso es fundamental para la integridad de una investigación empírica rigurosa, ya que demuestra que las conclusiones se mantienen sólidas bajo diferentes especificaciones analíticas.

  1. Resultados principales

Según los autores, los resultados indican que el NCMS tuvo un impacto positivo significativo en la cantidad de innovación farmacéutica, aunque su efecto en la calidad fue más moderado. El análisis muestra que, para una enfermedad cubierta por el NCMS con una proporción un 10% mayor de pacientes rurales, se registró un aumento del 7,8% en el total de solicitudes de patentes. Este crecimiento se debió íntegramente a los solicitantes nacionales, cuyas solicitudes aumentaron un 12,4%, mientras que los solicitantes extranjeros no mostraron ninguna reacción. La respuesta nacional fue inmediata, a partir de 2003, poco después del anuncio de la política.

Sin embargo, al examinar indicadores de calidad más refinados, los efectos resultaron ser menos significativos.

El aumento en la concesión y renovación de patentes nacionales representó solo aproximadamente la mitad del crecimiento observado en las solicitudes, lo que sugiere que muchas de las nuevas patentes eran de calidad inferior o de naturaleza repetitiva. De igual manera, indicadores como el número de citas futuras y el volumen de reivindicaciones mostraron solo impactos positivos moderados y, en algunos casos, con cierto desfase temporal.

Los autores destacan que un análisis más detallado de la naturaleza de estas innovaciones reveló que las empresas nacionales fueron las principales impulsoras, con un aumento de más del 27 % en sus solicitudes de patentes. Las nuevas patentes se centraron principalmente en innovaciones que combinaban producto y proceso, un indicador prometedor, dado que este tipo de patentes suele ser de mayor calidad que las que se centran exclusivamente en el proceso. Finalmente, los investigadores abordaron posibles limitaciones metodológicas y confirmaron que sus principales conclusiones sobre el impacto positivo del NCMS en la innovación nacional, aunque más pronunciadas en la dimensión cuantitativa, siguen siendo sólidas.

  1. Lecciones de política pública

Una lección clave en materia de políticas públicas es que el seguro médico estatal no debe considerarse simplemente un gasto de bienestar social, sino también un poderoso impulsor de la política industrial y la innovación. Los autores demuestran que, al ampliar la cobertura a las poblaciones rurales y de bajos ingresos, los gobiernos de los países en desarrollo pueden crear estratégicamente mercados más amplios y predecibles para enfermedades específicas. Este efecto de expansión del mercado genera un incentivo financiero directo para que las compañías farmacéuticas incrementen sus inversiones en investigación y desarrollo (I+D) en áreas a menudo descuidadas, como aquellas que afectan desproporcionadamente a los más pobres.

En este sentido, al planificar la expansión de la atención médica, los responsables políticos pueden considerar deliberadamente la dirección deseada del cambio tecnológico y utilizar la cobertura como instrumento para orientar la innovación hacia las prioridades sanitarias nacionales. Sin embargo, la evidencia sugiere que, para aprovechar al máximo este estímulo a la innovación, será necesario complementar dichas políticas con esfuerzos dirigidos a mejorar la calidad de los resultados innovadores. Si bien el estudio identificó un aumento significativo en las solicitudes de patentes, los indicadores de calidad mostraron un progreso más modesto. Esto indica que, si bien la demanda del mercado impulsa la cantidad, se requieren medidas adicionales para garantizar un progreso significativo y de alta calidad.

En este contexto, los responsables de las políticas podrían incorporar incentivos basados ​​en la calidad, vinculando, por ejemplo, los créditos fiscales o los subsidios a la I+D no sólo al número de patentes registradas, sino también a hitos posteriores, como la finalización exitosa de ensayos clínicos o el desarrollo de medicamentos con ventajas terapéuticas relevantes.

Finalmente, el análisis destaca la importancia de un marco de evaluación más integral para las políticas de salud pública. El simple aumento de la actividad innovadora no garantiza, por sí solo, una mejora del bienestar social. Es crucial que los responsables políticos apoyen y financien estudios a largo plazo que sigan todo el ciclo de innovación, desde la patente hasta el producto, y realicen análisis rigurosos de coste-beneficio. Esto les permitiría verificar si los nuevos medicamentos son eficaces, accesibles y, en última instancia, generan un beneficio neto para la sociedad, garantizando que los recursos públicos invertidos en seguros de salud generen la mayor rentabilidad posible, tanto en términos de salud como de desarrollo económico.

Referencias

Hausman, J., Hall, B.H., Griliches, Z., 1984. Modelos econométricos para datos de recuento con aplicación a la relación entre patentes e I+D. Econometrica

 52, 909-38.

Wooldridge, J.M., 1999. Estimación sin distribución de algunos modelos no lineales.

 Modelos de datos de panel. Revista de Econometría 90, 77–97.