Investigador principal: Omar Barroso Khodr
Autores: Nathan Favero, Colt Jensen, Minjung Kim y Jaclyn Piatak
Título original: ¿Cuáles son los valores públicos más importantes? Vinculando la ideología política y la motivación para el servicio público con las preferencias en materia de valores públicos.
Lugar de la intervención: Estados Unidos
Tamaño de la muestra: 814 encuestados
Variable principal de interés: Sistema de Evaluación de Bienes Públicos.
Tipo de intervención: El desempeño está impulsado por motivaciones políticas y sociales.
metodología: Regresión lineal (MCO)
Resumen
Según Favero et al. (2025), comprender las jerarquías de valores públicos en la población revela preferencias que influyen en las decisiones gubernamentales y la formulación de políticas. Si bien las sociedades suelen expresar consenso en torno a valores generales, como los democráticos, persiste la pregunta: ¿cómo priorizan los individuos los diferentes valores públicos? Ante la creciente polarización, los autores investigan la relación entre la ideología política y la Motivación para el Servicio Público (MSP) con estas preferencias. A partir de una muestra representativa de Estados Unidos, analizan cómo las personas priorizan la equidad, la eficiencia, la representación y la eficacia. A pesar del amplio apoyo a los cuatro valores, surgen diferencias notables en su importancia relativa. Las personas más liberales tienden a priorizar la equidad y la representación, mientras que aquellas con mayores niveles de MSP atribuyen mayor peso a la equidad que a la eficiencia o la eficacia. Un estudio más profundo de estas jerarquías puede esclarecer las variaciones en el apoyo a las políticas, los enfoques de implementación y las evaluaciones ciudadanas de los servicios gubernamentales.
- Problema de política
Los autores abordan una cuestión central en las políticas públicas: cómo definir y medir el desempeño del sector público cuando es necesario equilibrar múltiples valores, a menudo contradictorios. Argumentan que académicos y profesionales se enfrentan a desafíos persistentes en materia de rendición de cuentas, establecimiento de objetivos y medición, ya que valores como la equidad, la eficiencia, la representatividad y la eficacia corresponden a distintas dimensiones del desempeño y se priorizan de manera diferente en la formulación e implementación de políticas.
En este contexto, Favero et al. buscan comprender cómo los individuos priorizan estos valores contrapuestos, reconociendo que la opinión pública influye no solo en la política electoral, sino también en la formulación de políticas y el ejercicio de la discrecionalidad administrativa. Sin embargo, el conocimiento empírico sobre las preferencias de valores públicos sigue siendo limitado, especialmente en lo que respecta al público en general, y no solo a los gestores públicos.
La brecha crucial, por lo tanto, radica en la falta de atención a cómo los ciudadanos forman sus propias jerarquías de valores. A pesar de los llamados a realizar investigaciones que vayan más allá de la simple identificación de valores, se sabe poco sobre los factores que determinan su priorización. Este estudio aborda esta carencia investigando cómo la ideología política y las políticas públicas —factores centrales en la formación de actitudes hacia el gobierno— influyen en las preferencias individuales respecto a los valores fundamentales de la administración pública.
Esta investigación resulta particularmente relevante en un contexto de creciente polarización y disminución de la confianza en las instituciones. Comprender los fundamentos de las jerarquías de valores públicos ayuda a esclarecer cómo la ciudadanía define qué deberían ser la administración y las políticas públicas. Mediante el desarrollo de un enfoque sistemático para medir la priorización relativa entre valores, el estudio contribuye a los debates actuales sobre la representación y la relación entre equidad y eficiencia, destacando el papel, a menudo ignorado, de la ciudadanía en estas discusiones.
- Contexto de implementación de políticas
Este estudio se enmarca en un contexto más amplio de políticas públicas, definido por el desafío constante de equilibrar valores públicos contrapuestos en la gobernanza. Los valores públicos —definidos como principios normativos que guían los derechos de los ciudadanos, las obligaciones gubernamentales y los fundamentos de las políticas— se han enfatizado históricamente de manera diferente en diversos movimientos de reforma. Por ejemplo, el movimiento de la Nueva Gestión Pública priorizó la eficiencia, mientras que las posteriores eras de reforma se centraron en la equidad y la transparencia. El estudio se basa en el marco de Rosenbloom, que identifica tres perspectivas centrales —gerencial (eficiencia y eficacia), jurídica (equidad) y política (representación)— que frecuentemente entran en conflicto y requieren un equilibrio similar a la separación de poderes en el gobierno estadounidense. A pesar de la importancia de estos valores, la investigación se ha centrado predominantemente en los gestores públicos en lugar de en la ciudadanía en general, lo que ha llevado a los académicos a abogar por una mayor atención a las preferencias de los ciudadanos en materia de valores públicos, que desempeñan un papel fundamental en la gobernanza democrática a través de mecanismos como la definición de la agenda, la construcción de legitimidad y la capacidad de respuesta administrativa.
El contexto político se ve aún más condicionado por el reconocimiento de que la opinión pública influye en la formulación e implementación de políticas en todos los niveles de gobierno. El estudio sostiene que los cambios históricos en la opinión pública sobre temas como los derechos civiles, las políticas de bienestar social y el gasto en defensa pueden entenderse como arraigados en cambios en la priorización colectiva de valores como la equidad, la eficiencia y la libertad. Los ciudadanos desarrollan sus propias jerarquías de valores públicos, basadas en sus experiencias culturales y sociales, y estas clasificaciones individuales estructuran la forma en que las personas evalúan el papel del gobierno y las alternativas políticas específicas. En una era de creciente polarización política en Estados Unidos, comprender cómo la ideología política y la Motivación para el Servicio Público (MSP) dan forma a las preferencias por valores públicos contrapuestos se vuelve particularmente relevante. El estudio plantea la hipótesis de que los conservadores priorizarán la eficiencia y la eficacia sobre la equidad y la representatividad, alineándose con los movimientos de reforma centrados en la reducción del despilfarro y la mejora de la eficiencia gerencial, mientras que los liberales y aquellos con una MSP más alta (Política Social de Gestión) priorizarán la equidad y la representatividad, basándose en la teoría de la burocracia representativa y el papel fundamental de la equidad social en la administración pública.
- Detalles de la evaluación
Los datos para este estudio se obtuvieron de una única fuente de investigación, presentada originalmente por Meier y O'Toole (2013), lo que resultó en una muestra analítica de 814 encuestados. Las variables dependientes se construyeron mediante un método de codificación sustractiva, en el que se crearon seis medidas de diferencia pareadas restando la importancia atribuida a un valor público en relación con otro (por ejemplo, equidad menos eficiencia; representación menos efectividad). Esta estrategia busca absorber la varianza del método común, reduciendo el riesgo de sesgo de fuente común en las regresiones. Las estadísticas descriptivas de estas medidas, así como de las variables independientes y de control, se presentan en las tablas resumen.
- Método
Este estudio emplea una estrategia de codificación sustractiva para construir sus principales variables dependientes, que consisten en seis comparaciones por pares de valores públicos. En lugar de analizar el apoyo a valores individuales, como la equidad o la eficiencia, de forma aislada, los investigadores crearon medidas diferenciadas restando la calificación de un valor a la de otro (por ejemplo, Equidad menos Eficiencia, Representación menos Eficacia). Este enfoque, aplicado a datos de una única fuente de investigación, busca absorber la varianza del método común, mitigando así las preocupaciones sobre el sesgo de fuente común en el análisis.
Las variables independientes de interés teórico principal son la ideología política, medida en una escala de cinco puntos desde "Muy Conservador" hasta "Muy Liberal", y el MSP, evaluado mediante una escala global validada de cinco ítems con un alfa de Cronbach de 0,838, lo que indica una alta consistencia interna. Para reducir el riesgo de sesgo por variables de confusión, el análisis incorpora un conjunto completo de variables de control demográficas y actitudinales. Estos indicadores incluyen raza y etnia (Negro, Latino, Otro, con Blanco como referencia), nivel educativo (educación secundaria incompleta o menos, título universitario de cuatro años o más, con alguna educación superior como referencia), género, edad, ingresos, situación laboral, ubicación (ciudad, rural, con suburbio como referencia) y región de EE. UU. (Sur, Medio Oeste, Noreste, con Oeste como referencia).
Además, la metodología considera la participación política y la confianza mediante controles para el interés político, la confianza en los gobiernos federal, estatal y local, y la religiosidad (medida por la asistencia a la iglesia). Al incluir estas variables, el estudio busca aislar los efectos específicos de la ideología y la Responsabilidad Social Política (RSP) en la priorización relativa de los valores fundamentales de la administración pública —equidad, eficiencia, eficacia y representatividad— en la población encuestada.
- Resultados principales
Los resultados de las regresiones de mínimos cuadrados ordinarios (MCO) muestran que la ideología es un predictor consistente y significativo en los seis modelos de priorización de valores, lo que respalda firmemente la Hipótesis 1. A medida que los encuestados se vuelven más liberales, su preferencia por la equidad y la representatividad aumenta a expensas de la eficiencia y la eficacia. Específicamente, un cambio de una desviación estándar hacia una ideología más liberal se asocia con un aumento de 0,406 unidades en la preferencia por la equidad sobre la eficiencia.
En este contexto, según Favero et al., los liberales tienden a priorizar la equidad sobre la representatividad y la eficacia sobre la eficiencia, sugiriendo que la equidad es el objetivo final, con la representatividad como medio para alcanzarla y la eficacia gubernamental como condición necesaria para respaldar las intervenciones. Por el contrario, los conservadores favorecen la eficiencia y los enfoques orientados al mercado. Los modelos que incluyen la equidad muestran los valores de R² ajustado más altos, lo que indica que este valor es el más predecible y está más polarizado demográficamente, lo que posiblemente refleje actitudes más arraigadas.
Por lo tanto, MSP, a su vez, es un predictor más débil y menos consistente, que ofrece solo un apoyo parcial a la Hipótesis 2. MSP muestra una relación positiva y significativa únicamente con la preferencia por la equidad sobre la eficiencia y la efectividad, sin influir significativamente en las preferencias relacionadas con la representación.
Además, los autores destacan que surgen patrones relevantes entre las variables de control. Las personas negras tienden a priorizar la representación y la equidad sobre la efectividad, aunque el efecto general de la raza podría estar subestimado debido al control de la ideología. El empleo a tiempo parcial se asocia sistemáticamente con la priorización de la equidad, lo que sugiere que las amenazas al estatus material refuerzan las preferencias por los valores redistributivos.
Además, mayores ingresos y un mayor interés político se relacionan con priorizar la representación, la eficacia y la eficiencia sobre la equidad, lo que indica que estos grupos otorgan menor importancia relativa al valor redistributivo. La educación también influye: los graduados de programas universitarios de cuatro años tienden a preferir la equidad a la representación y la eficacia a la representación y la eficiencia. Finalmente, los residentes del sur de Estados Unidos priorizan sistemáticamente la eficiencia sobre la equidad y la representación, lo que subraya el papel de la cultura regional en la configuración de las jerarquías de valores públicos.
- Lecciones de política pública
Favero et al. (2025) ofrecen importantes lecciones de política pública al mostrar cómo los conflictos de valores configuran la gobernanza y al destacar que los valores públicos no se distribuyen uniformemente entre la población. La principal conclusión es que la equidad es el valor más polarizador, y la ideología política emerge como el principal predictor de la priorización entre valores en competencia. Los liberales tienden a priorizar la equidad y la representatividad, mientras que los conservadores favorecen la eficiencia y los enfoques orientados al mercado. Para los responsables políticos, esto implica que no se puede asumir un "interés público" homogéneo; es necesario anticipar los conflictos de valores, especialmente en torno a la equidad, lo que requiere justificaciones claras, transparencia y participación ciudadana.
Una segunda lección se relaciona con el papel de la MSP en la conciliación de valores contrapuestos. Las personas con mayores niveles de MSP demuestran una mayor preferencia por la equidad sobre la eficiencia y la eficacia, lo que sugiere que esta motivación puede guiar a los funcionarios públicos y a la ciudadanía a priorizar la justicia distributiva incluso ante objetivos de desempeño contrapuestos. En un contexto de creciente polarización, esto indica que fortalecer la MSP puede contribuir a generar puntos de convergencia en torno a la equidad como principio fundamental de la administración pública.
El estudio también subraya la influencia de la raza y el estatus socioeconómico: las personas negras, en particular, priorizan la equidad y la representación, teniendo en cuenta que las desigualdades históricas moldean las percepciones de justicia y legitimidad institucional. Esto refuerza la idea de que la administración pública no es neutral, sino que está impregnada de valores, lo que exige esfuerzos deliberados para priorizar la equidad en la formulación e implementación de políticas.
Finalmente, los hallazgos ofrecen orientación práctica para los gestores públicos que se enfrentan a expectativas heterogéneas. Valores como la eficacia y la representatividad gozan de amplio respaldo y pueden servir como guías relativamente estables, mientras que la equidad exige mayor sensibilidad debido a su naturaleza controvertida. Reconocer la diversidad de preferencias —en lugar de tratar a la ciudadanía como un bloque homogéneo— permite anticipar áreas de consenso y puntos de conflicto. Al equilibrar la equidad, la eficiencia, la representatividad y la eficacia de manera análoga a la lógica de controles y equilibrios, las instituciones públicas pueden avanzar hacia una gobernanza más receptiva, legítima y justa. Los autores también abogan por una mayor investigación sobre los valores públicos en diferentes contextos políticos y sobre el potencial de la participación ciudadana como fuerza unificadora en tiempos de polarización.
Referencias
Meier, K.J., & O'Toole, L.J. (2013). Desempeño organizacional subjetivo y error de medición: sesgo de fuente común y relaciones espurias. Journal of Public Administration Research and Theory, 23(2), 429–456. https://doi.org/10.1093/jopart/mus057