¿Influye el estilo de aplicación de la ley en la confianza de los ciudadanos en los organismos reguladores? Un experimento en seis países.

Investigador principal: Omar Barroso Khodr

Autores: Stephan Grimmelikhuijsen, Marija Aleksovska, Judith van Erp, Sharon Gilad, Libby Maman, Tobias Bach, Moritz Kappler, Wouter Van Dooren, Rahel M. Schomaker, Heidi Houlberg Salomonsen

Título original: ¿Influye el estilo de aplicación de la ley en la confianza de los ciudadanos en los organismos reguladores? Un experimento en seis países.

Lugar de la intervención: Bélgica, Dinamarca, Alemania, Israel, Países Bajos y Noruega

Tamaño de la muestra: 5.765 respuestas

Variable principal de interés: Confianza en los organismos reguladores

Tipo de intervención: Análisis de sensibilidad política y regulatoria

metodología: Experimentos transfronterizos; Cuestionarios; Regresión lineal

Resumen

Establecer y mantener la confianza ciudadana es vital para la eficacia y viabilidad a largo plazo de los organismos reguladores. Sin embargo, se han realizado pocas investigaciones empíricas sobre la relación entre la acción regulatoria y la confianza ciudadana. El artículo de Grimmelikhuijsen et al. (2025) aborda esta laguna investigando la influencia de diferentes estilos de aplicación de la normativa en la confianza ciudadana. Los autores llevaron a cabo un experimento de investigación preregistrado y representativo en seis países (n = 5.765): Bélgica, Dinamarca, Alemania, Israel, Países Bajos y Noruega. El estudio se centra en tres dimensiones clave del estilo de aplicación de la normativa: formalismo, coercitividad y flexibilidad. La hipótesis era que un estilo de aplicación estricto y punitivo, con mínima flexibilidad, aumentaría la confianza ciudadana. Sorprendentemente, no se encontró ningún efecto general de la aplicación de la normativa sobre la confianza. Sin embargo, niveles particularmente altos de formalismo (rigidez) y coercitividad (punitividad) mostraron un pequeño efecto positivo sobre la confianza. Además, no se observó ningún impacto discernible de un estilo de aplicación de la normativa flexible. Un análisis posterior reveló que los efectos del estilo de aplicación no fueron consistentes entre países y ámbitos regulatorios. Esto sugiere la necesidad de reconsiderar los supuestos que subyacen a la teoría de la aplicación de la ley, ya que los hallazgos indican que la confianza pública parece estar menos condicionada por una aplicación estricta de la ley de lo que se anticipó inicialmente.

  1. Problema de política

Según los autores, los organismos reguladores enfrentan grandes dificultades para establecer y mantener la confianza pública, a pesar de que esta confianza es esencial para su legitimidad y eficacia. Este desafío se debe a dos factores principales: (1) la regulación de riesgos es inherentemente incierta: los daños evitados son invisibles, mientras que los fallos regulatorios son fácilmente observables y amplificados por los medios de comunicación; (2) si bien existe una amplia bibliografía sobre cómo los factores institucionales (transparencia, rendición de cuentas, independencia) afectan la confianza, se sabe muy poco sobre el impacto de las decisiones regulatorias centrales —específicamente, los estilos de aplicación de la ley (aplicación y castigo)— en la confianza pública.

De este modo, los autores destacan que esta brecha es crucial, ya que las medidas coercitivas son la manifestación más visible de la actividad regulatoria y, por lo tanto, potencialmente decisivas para la confianza ciudadana. El artículo, por consiguiente, busca responder si los diferentes estilos de aplicación (formalismo, coerción y conciliación) influyen en la confianza ciudadana en los organismos reguladores.

  1. Contexto de implementación de políticas

El contexto de la implementación de políticas regulatorias implica no solo las acciones concretas que los reguladores toman en respuesta a las violaciones de las normas, sino, sobre todo, la naturaleza de las interacciones establecidas con los regulados durante este proceso. Aunque la aplicación de la ley (usando el término en inglés) cumplimientoSi bien se rigen en gran medida por mandatos legales, los organismos reguladores generalmente tienen una considerable discreción para adoptar diferentes estilos de aplicación de la ley, que pueden variar en su énfasis.

De este modo, estos estilos se entienden como enfoques institucionalizados y consistentes de la agencia, organizados en tres dimensiones principales: el grado de formalismo (rigidez frente a flexibilidad en la aplicación de las normas), el grado de coerción (la punitividad de las sanciones, que pueden abarcar desde advertencias y acciones educativas hasta multas y demandas judiciales) y el grado de conciliación (consideración o no de la perspectiva de la entidad regulada en las decisiones). Estas dimensiones son fundamentales porque configuran directamente la relación entre el regulador y los ciudadanos, quienes, como depositarios de la confianza, esperan competencia, benevolencia e integridad por parte de las agencias.

Por lo tanto, el contexto de implementación no se limita a la aplicación de la ley en sí, sino que también abarca la forma en que se comunican y se perciben públicamente las decisiones de las fuerzas del orden, lo que puede influir en la confianza de los ciudadanos en los organismos reguladores.

  1. Detalles de la evaluación

El estudio empleó un experimento transnacional basado en viñetas para evaluar el efecto del estilo de aplicación de la normativa en la confianza ciudadana. El experimento se llevó a cabo entre el 21 de junio y el 6 de julio de 2021 con muestras representativas de ciudadanos de seis países: Bélgica, Dinamarca, Alemania, Israel, Países Bajos y Noruega. La recopilación de datos se realizó mediante un cuestionario en línea administrado por la empresa. Kantar, que reclutó a los participantes de sus paneles de voluntarios, respetando cuotas predefinidas para garantizar la representatividad.

En este contexto, tras dar su consentimiento para participar, los encuestados proporcionaron datos demográficos básicos, como género, edad y nivel educativo. A continuación, visualizaron tres viñetas —una por cada ámbito regulatorio analizado (seguridad alimentaria, finanzas y protección de datos)— presentadas en orden aleatorio. Tras cada viñeta, los participantes indicaron su nivel de confianza en el organismo regulador correspondiente.

Además, dentro de cada viñeta, los participantes fueron asignados aleatoriamente a una de las ocho condiciones de tratamiento (combinaciones de niveles altos y bajos de las tres dimensiones del estilo de aplicación de la normativa: formalismo, coercitividad y adaptación) o al grupo de control, que no contenía información sobre la aplicación de la normativa.

 Además, el experimento incluyó controles de manipulación para asegurar que los participantes percibieran los tratamientos según lo previsto. Estos controles se realizaron tanto en un estudio piloto previo (con aproximadamente 100 participantes por país) como al final del experimento principal, aplicándose únicamente a la última viñeta mostrada para evitar sesgos, fatiga de los participantes y la divulgación prematura de los objetivos del estudio.

Por lo tanto, la confianza de los ciudadanos en los organismos reguladores se midió mediante una escala multidimensional basada en el modelo ABI (habilidad, benevolencia, integridad), que abarca tres dimensiones de la confianza: competencia (capacidad para realizar tareas profesionalmente), benevolencia (consideración del interés público) e integridad (honestidad del organismo). Se utilizó una versión reducida de una escala validada, con tres ítems medidos en una escala de 7 puntos. La variable dependiente "confianza" se construyó como el promedio de las respuestas a los tres ítems, mostrando una alta consistencia interna (alfa de Cronbach entre 0,88 y 0,94 en todos los países y sectores).

De esta forma, para garantizar la calidad de los datos, se excluyeron las respuestas completadas en 90 segundos o menos, según una regla de exclusión preestablecida. Tras este filtrado, se conservaron 5.765 respuestas de un total de 6.077 participantes. Los análisis de robustez que incluyeron a los participantes excluidos no mostraron diferencias sustanciales en los resultados, lo que indica un bajo riesgo de sesgo posterior al tratamiento. El proyecto recibió la aprobación ética de todas las universidades participantes y adoptó medidas rigurosas para proteger la privacidad de los participantes.

  1. Método

El objetivo del estudio fue evaluar los efectos de tres dimensiones del estilo de aplicación de la normativa —formalismo, coercitividad y flexibilidad— sobre la confianza de los ciudadanos en los organismos reguladores de los sectores de seguridad alimentaria, finanzas y protección de datos. Inicialmente, los investigadores presentaron un panorama general de los niveles promedio de confianza por ámbito regulatorio en cada uno de los seis países analizados (Bélgica, Dinamarca, Alemania, Israel, Países Bajos y Noruega).

 Así, los resultados descriptivos indicaron que los niveles de confianza en los organismos reguladores se situaban ligeramente por encima del punto neutral en la escala (4 en una escala de 7 puntos) en la mayoría de los países, siendo los más altos en los Países Bajos y Noruega, y los más bajos en Israel. Además, se observó que los sectores de protección de datos y seguridad alimentaria gozaban de mayores niveles de confianza que el sector financiero.

En este contexto, para comprobar la hipótesis general de que la mera existencia de información sobre la aplicación de las normativas influye positivamente en la confianza, los autores compararon la confianza de los encuestados asignados al grupo de control con la de aquellos asignados a las condiciones de tratamiento.

Así, los resultados mostraron que la información sobre la aplicación de la normativa generó mayores niveles de confianza en el regulador financiero en la muestra alemana y en el regulador de protección de datos en la muestra israelí, pero socavó la confianza en este último en la muestra noruega. Un análisis de regresión robusto con datos agrupados de todos los países y sectores indicó que, en general, la información sobre las acciones no generó diferencias significativas en las evaluaciones de confianza de los encuestados.

A continuación, el estudio analizó específicamente los efectos de cada dimensión del estilo de aplicación de la ley. Los modelos de regresión revelaron que tanto la alta coercitividad como el alto formalismo (en contraposición a los niveles bajos) generaron una mayor confianza ciudadana en los organismos reguladores en los tres sectores. Sin embargo, estos efectos positivos fueron de magnitud reducida: el cambio de niveles bajos a altos de coercitividad se tradujo en un aumento promedio de 0,14 puntos en la escala de confianza de 7 puntos, mientras que el efecto del formalismo fue de 0,13 puntos. El efecto de la conciliación fue inconsistente entre los distintos ámbitos, alcanzando significación estadística únicamente en el sector financiero, donde una mayor conciliación incrementó la confianza en 0,08 puntos.

Además, para evaluar la solidez de los hallazgos, los investigadores desglosaron los resultados por país y sector. En el sector de la seguridad alimentaria, un alto formalismo aumentó significativamente la confianza en las muestras de Dinamarca e Israel; una alta coerción tuvo un efecto positivo en Alemania e Israel; y una alta adaptabilidad redujo la confianza únicamente en Dinamarca.

Finalmente, en el sector financiero, el formalismo no afectó la confianza en ningún país; la coerción aumentó la confianza en Dinamarca, Noruega y los Países Bajos; y la conciliación aumentó la confianza en Noruega, contradiciendo la hipótesis inicial. En el sector de la protección de datos, el formalismo aumentó la confianza en Israel y los Países Bajos; la coerción tuvo un efecto positivo solo en Noruega; y la conciliación redujo la confianza en Israel, pero la aumentó en Alemania.

  1. Resultados principales

El estudio investigó cómo los distintos estilos de aplicación de la normativa (formalismo, coerción y conciliación) afectan la confianza de los ciudadanos en los organismos reguladores de los sectores de seguridad alimentaria, finanzas y protección de datos en seis países. En general, los resultados mostraron que la mera información a los ciudadanos sobre la existencia de medidas coercitivas tuvo un efecto mínimo e inconsistente en la confianza, lo que imposibilitó confirmar la hipótesis de que cualquier forma de aplicación de la normativa aumenta la confianza. Al analizar dimensiones específicas, el formalismo (rigidez en la aplicación de las normas) y la coerción (puntualidad de las sanciones) produjeron efectos positivos, aunque pequeños, en la confianza de los ciudadanos.

En este contexto, la adaptación (considerando la perspectiva de la entidad regulada) arrojó resultados mixtos e inconsistentes, aumentando y disminuyendo la confianza en ocasiones, según el país y el sector. Además, los efectos no se replicaron de forma consistente en distintos países y ámbitos regulatorios, lo que indica que la confianza pública se ve menos influenciada por estilos de aplicación de la ley punitivos o rigurosos de lo que la literatura sugería inicialmente. En resumen, las hipótesis recibieron un apoyo limitado y parcial, lo que sugiere la necesidad de revisar los supuestos teóricos sobre la relación entre la aplicación de la ley y la confianza pública.

  1. Lecciones de política pública

Grimmelikhuijsen et al. ofrecen lecciones importantes para los responsables políticos y los gestores de organismos reguladores. La principal conclusión es que un enfoque autoritario o punitivo en la aplicación de la normativa —caracterizado por un alto formalismo y una elevada coerción— solo puede aumentar la confianza ciudadana de forma limitada y depende en gran medida del contexto. Esto significa que los reguladores no deben asumir que endurecer la aplicación de la normativa y las sanciones será, por sí solo, una estrategia eficaz y universal para ganarse la confianza pública.

Por el contrario, los resultados sugieren que los ciudadanos pueden tener juicios más sofisticados y matizados de lo que se creía: probablemente esperan que las agencias adapten su estilo de aplicación de la ley a las circunstancias específicas de cada caso. Por ejemplo, los ciudadanos pueden apoyar posturas formalistas y punitivas hacia los reincidentes o los delincuentes intencionales, pero prefieren mayor flexibilidad e indulgencia hacia los delincuentes primerizos negligentes. Esta conclusión subraya la necesidad de que las agencias adopten estilos de aplicación de la ley proporcionales y adaptados al contexto, en lugar de una rigidez generalizada.

Además, el estudio revela que los efectos de los estilos de aplicación de la ley varían significativamente entre países y sectores regulatorios, posiblemente influenciados por incidentes recientes o el entorno institucional de cada lugar. Esto indica que no existe una fórmula única ni una que pueda transferirse directamente entre diferentes contextos. Por lo tanto, los gestores públicos deben considerar las especificidades nacionales y sectoriales al diseñar sus estrategias de aplicación de la ley, evitando replicar automáticamente prácticas de otros países sin adaptarlas.

Otra lección relevante es que los organismos deben tener en cuenta cómo comunican sus acciones al público, ya que la confianza de los ciudadanos no solo depende del contenido de las decisiones, sino también de la percepción de competencia, benevolencia e integridad de los reguladores.

Finalmente, el estudio sugiere la necesidad de replicar el enfoque experimental en jurisdicciones con mecanismos de salvaguardia institucional menos sólidos y de profundizar la investigación cualitativa comparativa sobre el papel del comportamiento regulatorio en contextos de alta y baja confianza. En resumen, las lecciones de política pública indican que confiar ciegamente en estilos punitivos para generar confianza pública puede ser un error; en cambio, se recomienda la flexibilidad, la adaptación caso por caso y la atención a las particularidades contextuales como vías más prometedoras para una regulación eficaz y legítima.

 Nivel de confianza promedio en los reguladores por país y sector, con intervalos de confianza del 95 %. La escala de confianza en la figura va de 1 (confianza muy baja) a 7 (confianza muy alta). Países de izquierda a derecha: Israel, Alemania, Dinamarca, Bélgica, Noruega y Países Bajos. Fuente: Grimmelikhuijsen et al. (2025).