Investigador principal: Omar Barroso Khodr
Autores: Colt Jensen y Jaclyn Piatak (2026)
Título original: Actitudes autoritarias y motivación para el servicio público: un análisis de la confianza en los distintos niveles de gobierno en Estados Unidos.
Lugar de la intervención: Estados Unidos de América (EUA)
Tamaño de la muestra: 801 observaciones
Variable principal de interés: Confianza en el gobierno
Tipo de intervención: Indicadores de confianza en los gobiernos y las instituciones.
metodología: Entrevistas y regresión logística ordinal
Resumen
Ante la creciente desconfianza pública hacia el gobierno estadounidense, comprender qué factores influyen en la percepción ciudadana de los distintos niveles de gobierno resulta fundamental para obtener apoyo y credibilidad. Este estudio investiga cómo las actitudes autoritarias —definidas como la preferencia por la conformidad, la obediencia y el orden social convencional por encima de la autonomía y el pensamiento independiente (Feldman y Stenner, 1997)— afectan la confianza en los gobiernos federal, estatal y local. Con base en datos del Estudio Cooperativo de Elecciones de 2023, los autores hallaron que el autoritarismo se asocia significativamente con una mayor confianza en los gobiernos federal y estatal, pero no en los locales, incluso controlando la ideología política. Además, exploraron cómo estas dinámicas se ven moderadas por la motivación para el servicio público (MSP): las personas con altos niveles tanto de MSP como de autoritarismo exhiben patrones de confianza únicos. Una mayor MSP se corresponde con mayores niveles de confianza en todas las esferas de gobierno y amplifica la confianza entre los más autoritarios. Estos hallazgos ofrecen perspectivas teóricas y prácticas sobre cómo las actitudes y motivaciones individuales condicionan la confianza pública en los sistemas federales.
- Problema de política
El principal problema político que este estudio busca abordar es el preocupante y persistente declive de la confianza pública en el gobierno de Estados Unidos, que comenzó en la década de 1960 y se ha agravado en los últimos años. Los autores destacan una caída específica de nueve puntos porcentuales en la percepción favorable de los gobiernos estatales y locales entre abril de 2019 y diciembre de 2023. Este es un problema crítico, ya que la confianza pública se considera esencial para la gobernanza democrática. Sin ella, los gobiernos se ven obligados a recurrir con mayor intensidad a la coerción —costosa y peligrosa— o a apelaciones excesivas al interés propio. Por lo tanto, comprender los factores que impulsan la confianza (o la desconfianza) es un requisito previo para revertir esta tendencia negativa.
En segundo lugar, el tema político más actual es la creciente relevancia de las actitudes autoritarias entre la población estadounidense tras las elecciones presidenciales de 2016. Este estudio busca comprender cómo esta predisposición psicológica específica —caracterizada por el deseo de orden, jerarquía, control institucional, sumisión a la autoridad y aversión a los grupos externos— interactúa con el sistema federal multinivel de Estados Unidos.
Por lo tanto, la cuestión central es si estas actitudes llevan a los ciudadanos a confiar más en los gobiernos centrales y poderosos (federales y estatales) que en los gobiernos locales descentralizados y fragmentados. Responder a esta pregunta es crucial para los responsables políticos y los administradores, quienes necesitan comprender cómo los cambios en la psicología pública pueden afectar la legitimidad y la cooperación con los distintos niveles de gobierno.
Así pues, el estudio aborda una cuestión compleja en la teoría de la administración pública: las condiciones límite de la MSP. Si bien la MSP —la predisposición a ayudar a los demás a través de las instituciones públicas— se considera generalmente una fuerza positiva y prosocial que aumenta la confianza, los autores plantean una preocupación fundamental. Cuestionan si, en una era de creciente autoritarismo, las personas con una alta MSP podrían canalizar su motivación de maneras que prioricen el control institucional y la conformidad a expensas de la capacidad de respuesta democrática.
Finalmente, los autores analizan si el principio de plena cooperación (PMC) podría no estar al servicio de la gobernanza democrática, lo que podría generar apoyo público a acciones gubernamentales que socaven los valores democráticos. Comprender esta posible faceta negativa del PMC es fundamental para garantizar que las reformas del sector público destinadas a fomentarlo no refuercen inadvertidamente las tendencias autoritarias.
- Contexto de implementación de políticas
Este estudio se desarrolla dentro de un contexto político, psicológico y administrativo específico en Estados Unidos. Dicho contexto se caracteriza por dos tendencias simultáneas: el auge de las actitudes autoritarias en la ciudadanía —especialmente tras las elecciones de 2016— y un prolongado declive de la confianza en todos los niveles de gobierno. Esta doble tendencia plantea un enigma fundamental para la administración pública, que el estudio busca resolver.
En este contexto, los autores sitúan su trabajo dentro de la tradición de la Escala F de Adorno et al. (1950), que fue criticada por confundir autoritarismo con ideología política. Medidas posteriores, como la Escala de Autoritarismo de Derecha (RWA) de Altemeyer, han perfeccionado el análisis, pero aún no han logrado separar completamente el autoritarismo del conservadurismo social.
Además, el estudio adopta un enfoque más refinado: pares de valores en la crianza de los hijos (por ejemplo, curiosidad frente a buenos modales), desarrollados por Feldman y Stenner (1997). Esta herramienta capta la dimensión neutral del autoritarismo —la necesidad de orden, certeza, seguridad y adhesión a las instituciones convencionales— sin los sesgos de instrumentos anteriores. Esta elección garantiza que las conclusiones sobre la confianza reflejen predisposiciones autoritarias, no inclinaciones partidistas.
Así pues, la investigación parte de la premisa de que la confianza no es monolítica. Los ciudadanos distinguen entre gobiernos locales, estatales y federales en función de sus características. Los gobiernos locales están fragmentados, descentralizados y carecen de autonomía y capacidad. En cambio, los gobiernos estatales y federales están centralizados, cuentan con abundantes recursos, tienen una estructura jerárquica y son simbólicamente autoritarios, encarnando la fuerza y el control.
Así, los autores sugieren un efecto asimétrico, en el que las actitudes más autoritarias reducen la confianza en los gobiernos locales (sin control centralizado), pero la aumentan en los gobiernos estatales y federales. La predisposición a servir a la sociedad a través de las instituciones públicas se asocia generalmente con una mayor confianza en el gobierno. Sin embargo, este estudio investiga de forma singular sus condiciones límite.
Finalmente, según los autores, los autoritarios valoran las instituciones sólidas para el orden y el control; las personas con un alto nivel de MSP valoran la eficacia de los servicios. El estudio analiza si estas distintas motivaciones se combinan para aumentar la confianza a nivel estatal y federal. La pregunta central es: ¿el alto nivel de MSP aumenta la confianza en las instituciones centralizadas solo cuando se asocia con actitudes autoritarias, o funciona de forma independiente? Esta interacción constituye la principal contribución innovadora del diseño del estudio.
- Detalles de la evaluación
Los autores buscan desmantelar varias premisas establecidas. En primer lugar, cuestionan la confusión entre actitudes autoritarias y conservadurismo político o ideología de derecha. Al criticar instrumentos más antiguos —como la Escala F y la Escala de Autoritarismo de Derecha— por no distinguir entre autoritarismo y conservadurismo social, el estudio adopta un instrumento refinado e ideológicamente neutral. Esto permite evaluar si las actitudes autoritarias ejercen un efecto único e independiente sobre la confianza, al margen de la ideología política.
En segundo lugar, el estudio desmantela una visión monolítica de la disminución de la confianza en el gobierno. En lugar de asumir que el autoritarismo produce una desconfianza generalizada, pone a prueba una relación asimétrica: los altos niveles de autoritarismo se correlacionan con una menor confianza en los gobiernos locales descentralizados, pero con una mayor confianza en los gobiernos estatales y federales centralizados y con abundantes recursos. Esto cuestiona la idea de que el autoritarismo genere una confianza o desconfianza uniforme en todos los niveles de gobierno.
En tercer lugar, el estudio aborda una tensión conceptual presente en la investigación existente: las personas con un alto grado de autoritarismo suelen tener posturas de derecha, pero desconfían del gobierno. El estudio evalúa la posibilidad de que el autoritarismo opere independientemente de la ideología. Así, un conservador con un alto grado de autoritarismo puede confiar en la autoridad federal centralizada como fuente de orden, incluso cuando su ideología conservadora lo predispone a desconfiar del poder federal.
Finalmente, el estudio desmantela una visión puramente altruista de la Motivación para el Servicio Público (MSP). Analiza si una alta MSP, combinada con un alto grado de autoritarismo, genera una mayor confianza en las instituciones jerárquicas. Esto sugiere que la MSP podría no ser siempre beneficiosa para la gobernanza democrática.
- Método
El estudio utilizó datos del Estudio de Elecciones Cooperativas (CES) de 2023, una encuesta representativa a nivel nacional realizada por YouGov Coordinado por las universidades de Harvard y Tufts, contó con 24 500 participantes. Los autores incluyeron preguntas específicas sobre la confianza en el gobierno, la motivación para el servicio público (MSP) y las actitudes autoritarias en un subconjunto de 1.000 encuestados. Tras excluir los casos con datos faltantes en variables clave, la muestra analítica final constó de 801 encuestados. Esta muestra se diseñó para representar a la población de Estados Unidos mediante un muestreo estratificado.
En este contexto, para medir la variable dependiente principal —la confianza en el gobierno—, los encuestados calificaron su confianza en los niveles federal, estatal y municipal de gobierno con respecto a su capacidad para “cumplir bien con sus responsabilidades”. Las respuestas siguieron una escala ordinal de cuatro puntos, que iba desde “ninguna” hasta “mucha” confianza. Las variables independientes incluyeron actitudes autoritarias, medidas mediante un conjunto validado de cuatro preguntas binarias de elección forzada que comparaban valores relacionados con la crianza de los hijos (por ejemplo, “curiosidad” frente a “buenos modales”).
De esta forma, estos pares capturan la preferencia del encuestado por la conformidad, el orden y la obediencia sobre la autonomía y la independencia: la respuesta autoritaria recibió una puntuación de 1, y la respuesta no autoritaria, 0. La segunda variable independiente principal, la motivación para el servicio público (MSP), se midió utilizando una escala aditiva de cinco ítems bien establecida (originalmente de Perry, 1996), con alta consistencia interna (alfa de Cronbach = 0,819). El análisis también controló varios factores individuales y contextuales: ideología política (escala Likert de cinco puntos, desde "muy liberal" hasta "muy conservador"), conocimiento político, ingresos, educación, estatus profesional, estado civil, presencia de hijos, raza/etnia, género y región (Sur).
Finalmente, dado que la variable dependiente (confianza) se midió en una escala ordinal, los autores consideraron inicialmente la regresión logística ordinal. Sin embargo, las pruebas de Brant indicaron una violación del supuesto de probabilidades paralelas. En respuesta, emplearon la regresión logística estereotipada, un método que flexibiliza este supuesto y resulta más adecuado a la estructura de los datos. Las comprobaciones de multicolinealidad confirmaron que ninguna correlación superaba un valor absoluto de 0,4, lo que demuestra que la multicolinealidad no comprometió las estimaciones del modelo.
- Resultados principales
El estudio presentó varios hallazgos importantes. El primero se refería al efecto directo de las actitudes autoritarias sobre la confianza; los resultados fueron mixtos. De acuerdo con las hipótesis de los autores, las actitudes autoritarias se asociaron positivamente con la confianza en los gobiernos estatales y federales. Sin embargo, el estudio no halló una asociación significativa entre las actitudes autoritarias y la confianza en el gobierno local, en lugar de la relación negativa prevista. Los autores sugieren que este resultado nulo podría reflejar que la confianza local se basa más en las experiencias directas con los servicios que en la necesidad psicológica de control jerárquico.
Además, el estudio halló que el MSP se asociaba positivamente con la confianza a nivel subnacional y federal, en consonancia con investigaciones previas. Sin embargo, a diferencia de estudios anteriores que no encontraron resultados significativos en cuanto a la confianza en el gobierno federal, este estudio observó una relación positiva y significativa entre el MSP y la confianza federal. Los autores atribuyen esta diferencia al cambio de gobierno (de Trump a Biden).
En tercer lugar, la interacción entre la autoeficacia política (AEP) y las actitudes autoritarias fue significativa en los tres niveles de gobierno. Entre las personas con baja autoeficacia, un aumento en la AEP se tradujo en modestas mejoras en la confianza (aproximadamente 7 puntos porcentuales más en la calificación de alta confianza). Por el contrario, entre las personas con alta autoeficacia, el mismo aumento en la AEP se asoció con un incremento sustancial de más de 40 puntos porcentuales en la calificación de alta confianza, mientras que la probabilidad de declarar falta de confianza disminuyó en una proporción equivalente.
Por lo tanto, estos resultados indican que el autoritarismo amplifica significativamente el efecto del AEP sobre la confianza. En particular, las personas con altos niveles de autoritarismo y AEP fueron las más propensas a expresar confianza en el gobierno, mientras que aquellas con alto autoritarismo pero bajo AEP fueron menos propensas.
Finalmente, entre las variables de control, la ideología política predijo de manera consistente la confianza: las personas más conservadoras reportaron menores niveles de confianza en el gobierno. Otros factores consistentemente significativos en múltiples modelos incluyeron tener hijos menores de edad e identificarse como negro (en comparación con blanco), observándose estos efectos principalmente a nivel federal.
- Lecciones de política pública
Los resultados de este estudio cuestionan la premisa normativa de que la descentralización fortalece inherentemente la legitimidad democrática mediante la proximidad y la capacidad de respuesta. Para los ciudadanos con tendencias autoritarias que priorizan el orden y la seguridad, la gobernanza local fragmentada puede percibirse como ineficaz y poco fiable. Esto sugiere que la promesa central del federalismo —construir legitimidad a través de la diversidad institucional— podría verse sutilmente socavada para una parte significativa de la población.
Posteriormente, el estudio revela una tensión más profunda en la teoría de la MSP. Si bien la MSP se asocia típicamente con ideales altruistas y democráticos, la confianza amplificada observada entre individuos con alta MSP y un alto grado de autoritarismo suscita inquietudes. Basándose en conceptos de autoridad burocrática y "mala praxis administrativa", los autores advierten que los funcionarios públicos bienintencionados pueden priorizar la lealtad institucional sobre la rendición de cuentas democrática cuando las tendencias autoritarias convergen con el compromiso con el servicio público. En ciertas condiciones, esta dinámica puede socavar, en lugar de fortalecer, la gobernanza democrática.
Además, para los responsables políticos y administradores, el estudio desaconseja un enfoque único para reconstruir la confianza pública. Las intervenciones que enfatizan la participación local o las reformas participativas podrían no ser bien recibidas por los ciudadanos predispuestos a considerar la autoridad centralizada como más legítima. A nivel local, donde las actitudes autoritarias no predicen una mayor confianza, los administradores podrían necesitar enfatizar la competencia institucional, líneas de autoridad claras y una coordinación visible con las agencias estatales y federales.
En este contexto, tanto a nivel estatal como federal, la confianza basada en el respeto a la autoridad puede ser frágil si el desempeño flaquea o si las transiciones políticas perturban la estabilidad. Promover los valores del servicio público mediante la educación cívica y mensajes orientados al servicio puede ser una herramienta particularmente eficaz para reconstruir la confianza entre las poblaciones donde esta es baja.
Finalmente, el estudio señala varias limitaciones y líneas de investigación futuras. El diseño transversal impide establecer inferencias causales, y sigue siendo incierto si existen patrones similares en otros sistemas federales. Los datos se recopilaron durante un período de intensa polarización política, lo que pudo haber influido en los niveles de confianza. Se necesita investigación longitudinal para distinguir los efectos de las disposiciones estables de la variación dependiente del contexto. A pesar de estas limitaciones, los autores concluyen que reconocer los fundamentos psicológicos de la confianza pública es crucial para mantener la viabilidad democrática a largo plazo de los sistemas federales.
Referencias
Feldman, S., & Stenner, K. (1997). Amenaza percibida y autoritarismo. Political Psychology, 18(4), 741–770. https://doi.org/10.1111/0162-895X.00077