La gobernanza basada en la información como motor de los criterios ESG: ¿por qué la sostenibilidad necesita un diálogo institucional?

Como ya hemos comentado en otros artículos de este blog, en los últimos años el debate sobre prácticas sostenibles y responsabilidad corporativa ha adquirido una relevancia considerable en los ámbitos empresarial, político y jurídico. El concepto

5322
11 de Agosto de 2025

Como ya hemos comentado en otros artículos de este blog, en los últimos años el debate sobre prácticas sostenibles y responsabilidad corporativa ha adquirido una relevancia considerable en los ámbitos empresarial, político y jurídico. 

El concepto ESG —acrónimo de Medio Ambiente, Sociedad y Gobernanza— se ha convertido en un referente para el desempeño ético, transparente y sostenible de las organizaciones. 

Sin embargo, para que estas directrices se traduzcan en acciones concretas y efectivas con impacto sistémico, es fundamental comprender el papel estratégico de las Relaciones Institucionales y Gubernamentales (RIG) como vector de integración entre los sectores público y privado. 

En este contexto, surge la pregunta central de este artículo: ¿por qué la sostenibilidad necesita un diálogo institucional?

I – ¿Qué es RIG?

RIG, o Relaciones Institucionales y Gubernamentales, se refiere al conjunto de prácticas y estrategias que las organizaciones utilizan para relacionarse con diferentes entidades públicas, organizaciones de la sociedad civil, líderes de opinión y otras partes interesadas institucionales.

Su función no es solo representar intereses, sino también entablar un diálogo constructivo, supervisar la normativa, realizar análisis regulatorios y ejercer una influencia legítima en las decisiones políticas y administrativas que afectan al entorno empresarial y a las políticas públicas.

En otras palabras, la gobernanza regulatoria actúa como un puente entre el sector privado y el Estado, lo que, cuando se implementa correctamente, proporciona mayor previsibilidad regulatoria, seguridad jurídica y, sobre todo, transparencia en la formulación de políticas públicas; elementos fundamentales también para el avance de las agendas sostenibles.

Partiendo de este modelo de diálogo institucional, comenzaron a elaborarse agendas centradas en el desarrollo sostenible entre el sector privado y los agentes públicos y políticos.

II – RIG y ESG

Los criterios ESG han pasado de ser un mero elemento diferenciador a convertirse en un criterio de supervivencia en el mercado. Gobiernos, inversores, consumidores y organizaciones internacionales han comenzado a exigir que las empresas adopten una postura activa para mitigar el cambio climático, promover la diversidad y la inclusión, valorar el trabajo decente, la gobernanza ética y el respeto a los derechos humanos.

Sin embargo, para que los compromisos ESG se materialicen, la voluntad o el esfuerzo aislado de las organizaciones no son suficientes. Es necesario desenvolverse en un entorno regulatorio complejo, influir en las políticas públicas, garantizar incentivos adecuados, prevenir retrocesos legislativos y promover una transformación sistémica, y es precisamente en este punto donde la gobernanza de riesgos y gobernanza (RIG) se vuelve esencial.

La acción institucional no sustituye el compromiso interno de las empresas con la sostenibilidad, sino que refuerza y ​​potencia sus efectos. A continuación, se destacan las principales formas en que la RIG contribuye a impulsar la agenda ESG:

i) Seguimiento e influencia en la agenda legislativa: El marco jurídico y normativo es fundamental para las acciones de sostenibilidad. Los cambios en la legislación ambiental, las reformas fiscales que afectan a los incentivos ecológicos, las regulaciones sobre emisiones de carbono, la protección de datos y los derechos laborales son solo algunos ejemplos de cuestiones que impactan directamente en los criterios ESG.

El papel de RIG consiste en anticipar y monitorear estos movimientos, coordinarse con parlamentarios, ministerios y organismos reguladores, y promover el diálogo técnico y político sobre los riesgos y las oportunidades de estas propuestas. Esto evita que las empresas sean tomadas por sorpresa y les permite actuar de forma proactiva en defensa de una regulación equilibrada y eficaz.

ii) Creación de alianzas estratégicas: Ninguna empresa, por grande que sea, puede resolver por sí sola problemas como el cambio climático, la desigualdad social o la corrupción. Por lo tanto, es fundamental formar alianzas público-privadas, foros de cooperación, coaliciones intersectoriales y colaborar con organizaciones de la sociedad civil.

RIG actúa como facilitador de estas redes, conectándolas con instituciones relevantes, promoviendo proyectos de interés común y ampliando el alcance y el impacto de las iniciativas ESG.

iii) Fomentar la transparencia y la integridad: Una dimensión de los criterios ESG es la gobernanza (la G del acrónimo), que abarca prácticas de integridad, ética, cumplimiento y rendición de cuentas. Las actividades de relaciones institucionales bien estructuradas, llevadas a cabo con base en códigos de conducta, registros públicos y normas de cumplimiento, contribuyen a aumentar la confianza pública en las interacciones entre los sectores público y privado.

En Brasil, la regulación del lobby aún está en desarrollo, pero se han logrado avances importantes, como el marco legal para el lobby en algunos estados y la aprobación de proyectos de ley en el Congreso. Las empresas que operan con transparencia en este ámbito tienden a ser más respetadas y confiables, lo que refuerza sus compromisos ESG (ambientales, sociales y de gobernanza).

iv) Educación institucional y desarrollo de políticas públicas: La sostenibilidad depende de políticas públicas sólidas y bien diseñadas. A menudo, el sector productivo posee datos, tecnologías y experiencias que pueden enriquecer el debate público y contribuir a la formulación de regulaciones más eficaces.

RIG permite sistematizar estas contribuciones y presentarlas a los responsables de la toma de decisiones de manera técnica, legítima y colaborativa, elevando la calidad de la regulación y promoviendo la implementación de políticas que fomenten buenas prácticas socioambientales.

(v) Gestión de crisis y posicionamiento público: En tiempos de crisis, como desastres ambientales, escándalos de corrupción o cambios abruptos en el panorama político, la acción institucional es fundamental para mantener el diálogo con las autoridades, proteger la reputación de la empresa y colaborar en soluciones que minimicen el daño colectivo. 

La capacidad de posicionarse rápidamente, de forma ética y en consonancia con los valores ESG constituye una ventaja competitiva e institucional.

III – La sostenibilidad como agenda política

Es importante reconocer que la sostenibilidad no es solo una cuestión empresarial o técnica: también es una cuestión política. Temas como la energía limpia, el transporte urbano, la seguridad alimentaria, la vivienda, los derechos de los pueblos indígenas y la protección de la biodiversidad dependen de las decisiones que se toman en el sector público.

Por lo tanto, las empresas comprometidas con los criterios ESG no pueden ignorar el ámbito de las políticas públicas y su formulación. No se trata de participar en activismo partidista, sino de ejercer una ciudadanía corporativa activa y responsable, utilizando instrumentos legítimos de diálogo institucional para colaborar con el interés público y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

IV – El papel del profesional de RIG en la agenda ESG

En este contexto, el profesional de la regulación debe estar preparado para trabajar de forma multidisciplinaria, ética y estratégica. Es necesario comprender el funcionamiento de las instituciones, poseer habilidades analíticas y de comunicación, dominar el marco regulatorio y, al mismo tiempo, estar alineado con los principios de sostenibilidad y responsabilidad social.

Cada vez más, el desempeño de la RIG (Evaluación del Impacto Regulatorio) se juzgará no solo por los resultados políticos, sino también por su adhesión a los valores ESG (ambientales, sociales y de gobernanza), actuando como garante de la coherencia entre el discurso de la empresa y sus prácticas institucionales.

La representación de empresas que se oponen a las agendas de sostenibilidad conlleva un gran riesgo y podría no ser permanente. Si un mundo globalizado exige esta postura, corresponde al gobierno brasileño y a las empresas respetar el nuevo marco legal.

Conclusión

La agenda ESG representa un avance civilizatorio al exigir un compromiso real de las organizaciones con el medio ambiente, la sociedad y la gobernanza ética. Pero este compromiso no puede limitarse a las paredes de las empresas ni a los estantes de los informes de sostenibilidad.

Para que los criterios ESG se traduzcan en una transformación, se necesita un entorno institucional favorable, políticas públicas coherentes, incentivos adecuados y marcos regulatorios equilibrados. Todo esto se construye mediante un diálogo institucional cualificado, transparente y estratégico.

En este sentido, RIG no es solo un accesorio, sino un vector fundamental de sostenibilidad, capaz de transformar las buenas intenciones en políticas efectivas y de conectar al sector productivo con los desafíos reales del país.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

FLORINDO, Matheus Christofari et al. Riesgos ESG en los informes de sostenibilidad: un análisis para empresas del sector eléctrico del Índice de Sostenibilidad Corporativa (ISE). 2023.

MORRONE, Giuliana. Mitos y verdades sobre ESG. Planeta Estratégia, 2024.

NETO, João Amato et al. Inversión ESG: ¿Un nuevo paradigma de inversión? Editorial Blucher, 2022.

TRINDADE, Luan Guimarães. Modelos de startups sostenibles en Brasil: estructuración, escalabilidad e impacto a largo plazo. Caderno Pedagógico, vol. 22, n.º 9, págs. e18324-e18324, 2025.

Comparte este artículo

Artículos más populares

Manténgase a la vanguardia del mercado con las noticias más importantes del mundo jurídico.

Regístrate para recibir nuestro boletín informativo.