Proceso electoral y noticias falsas: El desafío de la regulación en las redes sociales

O processo eleitoral, enquanto pilar de um Estado Democrático de Direito, enseja a fixação de regras e princípios que norteiam o seu pleno funcionamento e a forma como o pleito

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11 de Noviembre del 2024

El proceso electoral, como pilar de un Estado democrático regido por el Estado de derecho, requiere el establecimiento de normas y principios que guíen su pleno funcionamiento y la forma en que deben llevarse a cabo las elecciones. 

Entre los principales matices del proceso electoral, destaca el constante avance tecnológico, cuyo impacto en el éxito de una campaña es prácticamente incalculable. Sin embargo, a pesar del notable crecimiento en el uso de los nuevos medios de comunicación, ha sido necesario crear nuevas normas electorales para frenar las irregularidades durante las campañas.

Dicho esto, a pesar de la legislación preexistente, existe un amplio debate en torno a la promulgación de nuevas normas, ya sea para modificar las leyes electorales o para crear nuevos códigos.

En este sentido, es importante comprender los retos a los que se enfrentan los legisladores y el Tribunal Superior Electoral a la hora de estructurar nuevas formas de cumplir con los requisitos constitucionales respetando al mismo tiempo los principios de la ley electoral. 

II – LAS REDES SOCIALES EN EL CONTEXTO ELECTORAL

El tema del uso de las redes sociales como herramienta de campaña es muy reciente y adquiere nuevas facetas cada día. En este sentido, el Tribunal Superior Electoral emitió resoluciones para las elecciones de 2020, 2022 y 2024, y el Congreso Nacional realizó las últimas enmiendas a la Ley Electoral.

El nuevo marco legislativo fue innovador y reforzó el debate sobre la necesidad de regular el uso de las plataformas digitales como medio de comunicación entre candidatos y votantes. 

Haciendo una analogía con el período anterior a la digitalización de la sociedad, la publicidad política en radio y televisión era la principal forma de contacto entre el candidato y el votante. Esta herramienta permitía al candidato entrar en el hogar del votante con una escalabilidad y repetibilidad humanamente imposibles.

 Con la llegada de internet y las redes sociales, el contacto se ha vuelto más frecuente, produciéndose en más momentos del día y de forma segmentada, gracias a los algoritmos. 

Para visualizar mejor este escenario, según la encuesta de Hogares con TIC de 2023, el 84% de la población brasileña de 10 años o más estaba conectada a internet, lo que representa aproximadamente 156 millones de personas. En la misma encuesta, el 92,6% de los encuestados declaró haber utilizado un teléfono celular en los últimos 3 meses. 

En otras palabras, para tener éxito en el proceso electoral, la participación del candidato en los medios digitales, ya sea TikTok, Instagram, YouTube o WhatsApp, es indispensable, especialmente debido a la ausencia de límites de tiempo y horarios impuestos a las transmisiones electorales gratuitas.

Sin embargo, aunque se trata de una innovación positiva, la necesidad de equilibrio en el proceso electoral debe guiar la relación entre candidatos y votantes, incluso a través de medios digitales.

II.1 – La dificultad de regular las redes sociales

La regulación de las redes sociales en un contexto electoral enfrenta diversas dificultades, principalmente debido a la rápida evolución de las plataformas y la complejidad de equilibrar la libertad de expresión con la integridad democrática. Entre las dificultades encontradas, destacan las siguientes: (i) el aspecto subjetivo de la desinformación y las noticias falsas; (ii) la responsabilidad de la moderación de contenidos; (iii) el anonimato, las cuentas falsas y la sensación de impunidad; (iv) el riesgo de daños irreparables; y (v) la manipulación algorítmica. 

Tenemos cinco puntos importantes para debatir y reflexionar en pantalla, que no son fáciles de resolver ni de superar. 

II.2 – Desafíos de la difusión de noticias falsas y desinformación

La propagación de noticias falsas y desinformación es motivo de gran preocupación. Las redes sociales permiten que la información falsa se difunda rápidamente, lo que puede influir indebidamente en la opinión pública y en los resultados electorales. Regular esto sin menoscabar la libertad de expresión es todo un reto.

Además, la narrativa electoral es fundamental en un contexto electoral. Sin embargo, para que un contenido se considere desinformación o noticias falsas a sabiendas, existen elementos subjetivos que influyen en la interpretación de las quejas sobre prácticas electorales irregulares.

En lo que respecta a la moderación de contenidos, existe una intersección entre la normativa electoral y el Marco Brasileño de Derechos Civiles en Internet . Regular este tema en un contexto electoral requeriría una mayor responsabilidad por parte de los usuarios y/o las plataformas.

Las plataformas suelen ser acusadas de parcialidad, ya sea por moderar en exceso o por no hacerlo lo suficiente. El reto consiste en encontrar un equilibrio entre eliminar el contenido dañino y garantizar un debate político sano.

En lo que respecta a los usuarios, el uso de cuentas anónimas o falsas para manipular debates políticos es recurrente, especialmente mediante la creación de bots. A menudo, estas cuentas se utilizan para difundir desinformación o realizar campañas de desprestigio. Regular el uso de perfiles anónimos, sin vulnerar la privacidad de los usuarios legítimos, representa un importante desafío que el Congreso ha considerado.

Además, el uso recurrente de cuentas falsas, bots y otras herramientas ilícitas destinadas a construir una narrativa particular en las redes sociales genera una sensación de impunidad con respecto a los delitos cometidos en línea. 

Así pues, basándonos en el análisis de la repetibilidad y la escalabilidad de la difusión de contenido a sabiendas falso, vemos la posibilidad de que se produzcan daños irreparables, que claramente tienen el poder de influir en el resultado de las elecciones.

Los algoritmos de las redes sociales están diseñados para maximizar la interacción, lo que puede llevar a priorizar contenido polarizador o engañoso. Comprender y regular estos algoritmos, que suelen ser complejos y herméticos, es una tarea difícil.

II.3 – La polarización política como eje en la difusión de noticias falsas

Combinado con las redes sociales como una nueva herramienta de contacto entre candidatos y votantes, el contenido difundido ha comenzado a analizarse desde una nueva perspectiva: (i) la difusión de noticias falsas combinada con su impacto en las elecciones, con la posibilidad de un derecho de réplica en la página del oponente político; y (ii) la creación y difusión de deepfakes que causan un desequilibrio real y difunden verdades creadas por inteligencia artificial.

Sobre esta base, la polarización política/ideológica intensifica aún más la difusión de noticias falsas, así como de verdades creadas mediante herramientas tecnológicas.

Según Levitsky y Ziblatt, en su obra "Cómo mueren las democracias", la polarización es una seria amenaza para la civilidad, con el potencial real de destruir las democracias.

La polarización puede destruir las normas democráticas. Cuando las diferencias socioeconómicas, raciales y religiosas dan paso a un sectarismo extremo —una situación en la que las sociedades se dividen en bandos políticos cuyas visiones del mundo no solo son diferentes, sino mutuamente excluyentes—, resulta difícil mantener la tolerancia.

En la teoría de Giuseppe Empoli, tal como se expone en su libro "Ingenieros del caos", la indignación, el miedo, los prejuicios, los insultos y las controversias racistas se propagan y generan mucha más atención y participación en las redes sociales, en combinación con el riesgo democrático.

Abordar el fenómeno de la polarización exige una profunda reflexión sobre las emociones que suscita el uso de las redes sociales por parte de sus usuarios, quienes en ocasiones también son votantes. En este sentido, podemos afirmar que las teorías conspirativas pueden surgir del miedo, la aprensión o la necesidad de pertenencia social.

La difusión de noticias a sabiendas falsas se intensifica con la creación del software deepfake , que crea imágenes, vídeos y audios alterados que transmiten hechos que nunca ocurrieron.

En este sentido, se perfecciona aún más el poder policial que debe ejercer la Autoridad Pública, exigiendo la pericia técnica de cualquier análisis experto, así como la agilidad necesaria para frenar la práctica ilícita, deteniendo sus efectos para que no se vuelvan irreparables.

III – CONCLUSIÓN

Como hemos observado, la eventual regulación de las redes sociales da lugar a un profundo debate sobre los siguientes puntos principales: (i) el aspecto subjetivo del contenido a moderar; (ii) la responsabilidad de las plataformas; (iii) los medios que permitan el castigo efectivo de los responsables de difundir noticias falsas, incluso aquellos que utilizan cuentas falsas y bots; y (iv) las formas de evitar daños irreparables y manipulación del algoritmo de las redes sociales.

Desde esta perspectiva, debemos tener ya una visión de futuro, comenzando a reflexionar sobre los deepfakes y el uso de la inteligencia artificial como forma de promover la difusión de noticias falsas y distorsionar el panorama electoral.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

EMPOLI, Giuliano da. Los ingenieros del caos . Traducción: Arnaldo Bloch. Vestígio, 2019

LEVITSKY, Steven; ZIBLATT, Daniel. Cómo mueren las democraciasTraducción de Renato Aguiar. Río de Janeiro: Zahar, 2018, pág. 115.
Hogares con acceso a las TIC (2023) e individuos. Centro de Información y Coordinación de Ponto BR (NIC.br), 2023. Disponible en: https://cetic.br/pt/arquivos/domicilios/2023/individuos/

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