Juicio político y separación de poderes: La presencia del Tribunal Supremo Federal en el panorama político brasileño.
La República Federativa de Brasil, como su nombre lo indica, estructura su Estado según un modelo federalista, cuyas entidades federativas son: la Unión, los Estados, el Distrito Federal y los Municipios. Asimismo, a lo largo del texto constitucional, se observa una clara división de poderes estatales, y el artículo 2 establece la obligación de que estos poderes actúen de forma independiente y armoniosa entre sí, dividiéndose en los poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial.
En resumen, el poder estatal, además de estar dividido entre las entidades de la federación en debida proporción, también se divide en tres áreas específicas de competencia. Más allá del aspecto técnico, la Constitución de la República prevé ciertos instrumentos de carácter político, entre ellos el proceso de destitución.
En gran medida, esta herramienta, a pesar de requerir un compromiso con cuestiones técnicas y esencialmente legales, se utiliza por razones puramente políticas, especialmente cuando se trata del proceso de destitución debido a la ingobernabilidad del Presidente de la República.
Desde la Constitución de 1988, Brasil ha experimentado dos procesos de destitución que resultaron en la remoción del Jefe del Poder Ejecutivo. En 1992, Fernando Collor de Mello, el 32.º presidente de Brasil, renunció luego de que el proceso de destitución iniciado por el Congreso Nacional cobrara fuerza y fue inhabilitado para ejercer cargos públicos durante ocho años.
Más recientemente, la expresidenta Dilma Rousseff fue objeto de un nuevo proceso de destitución por incumplimiento de la Ley de Responsabilidad Fiscal, al haber emitido decretos que liberaban créditos extraordinarios en 2015. Además, fue acusada de realizar las denominadas "maniobras fiscales" practicadas por el gobierno en 2015. Esta "maniobra fiscal" fue desaprobada por el Tribunal Federal de Cuentas (TCU).

Durante el proceso de destitución , los brasileños vivieron una situación inusual que generó preguntas importantes: ¿Por qué el magistrado del Tribunal Supremo Ricardo Lewandowski presidió el proceso de destitución en el Senado Federal, y cuál es el papel de un Tribunal Supremo en un proceso que es esencialmente de naturaleza política?
Este artículo no pretende analizar si los procesos de destitución fueron debidamente necesarios o si se basaron en hechos relevantes que llevaron a la remoción de un agente político de su cargo. El núcleo de la discusión radica en el análisis del papel del presidente del Supremo Tribunal Federal en dicho procedimiento, así como en las razones que motivaron a la Asamblea Constituyente brasileña a adoptarlo.
Contribución norteamericana a la adopción de estas técnicas de juicio
El panorama jurídico brasileño se ha ido construyendo a lo largo de la historia como un mosaico, incorporando al derecho nacional una serie de instrumentos y técnicas creadas por otras naciones. Desde la estructura federalista hasta la formación de la jurisdicción original y extraordinaria de la Corte Suprema, Brasil ha configurado su estructura organizativa interna y el funcionamiento de sus poderes inspirándose en modelos importados de otros países.
Entre las naciones que inspiraron el modelo brasileño, Estados Unidos destaca por encima de todas. De igual modo, en el proceso de destitución , sirvió de inspiración para la Asamblea Constituyente brasileña durante la redacción de la Constitución de 1988.
Durante los debates de la Convención de Filadelfia para la ratificación de la Constitución de los Estados Unidos, Alexander Hamilton, John Jay y James Madison redactaron los llamados Papeles Federalistas . Entre los temas que se debatieron en aquel entonces, destaca el establecimiento de la jurisdicción del Senado de los Estados Unidos y su facultad para juzgar los procesos de destitución.
En un momento dado, Hamilton argumenta a favor del carácter político del procedimiento mencionado:
"Por esta razón, su juicio difícilmente dejará de despertar las pasiones de toda la comunidad y de fragmentarla en partes más o menos favorables u hostiles al acusado."
Además, si bien Brasil se inspiró en el modelo estadounidense, Estados Unidos no innovó al otorgar tal poder a un órgano de carácter político y representativo. En Gran Bretaña, la Cámara de los Comunes tiene la facultad de proponer un proceso de destitución , y la Cámara de los Lores es la encargada de evaluar la solicitud.
Si bien la responsabilidad de juzgar los procesos de destitución se ha delegado al Senado Federal, la principal pregunta que surge de este fenómeno es por qué el Presidente del Tribunal Supremo debería presidir este juicio con motivaciones políticas.
Más allá del aspecto jurídico, en el modelo estadounidense la figura del Presidente del Tribunal Supremo existe por una razón intrínseca a ese país: el Presidente del Senado corresponde al Vicepresidente de la nación.
Frank Bowman, autor del artículo “ El papel del presidente del Tribunal Supremo en un juicio político ”, publicado en el blog de la Corte Suprema de los Estados Unidos, enumera las razones por las que el presidente del Tribunal Supremo debería presidir los juicios políticos contra los presidentes:
Es crucial observar por qué el Presidente del Tribunal Supremo solo interviene en los procesos de destitución presidencial. La respuesta sencilla radica en la facultad constitucional, a menudo olvidada, del Vicepresidente para actuar como Presidente, en el sentido de Presidente del Senado. En todos los demás casos de destitución, el Vicepresidente puede presidir, como lo hizo Thomas Jefferson en el primer caso de destitución, el del Senador William Blount en 1799, y como lo hizo posteriormente Aaron Burr en 1805 en el juicio del Juez Samuel Chase. Sin embargo, los redactores de la Constitución reconocieron que sería totalmente inapropiado que una persona asumiera la presidencia en caso de que el Senado condenara al Presidente de la República. Para evitar un conflicto de intereses tan evidente, designaron al Presidente del Tribunal Supremo como presidente permanente en los procesos de destitución contra los Presidentes de la República.
Según Bowman, la figura del Presidente del Tribunal Supremo solo surge en el contexto del proceso de destitución cuando el objetivo de dicho procedimiento es el Presidente, cuyo principal objetivo es evitar conflictos de intereses, aunque existen casos históricos en los que el Vicepresidente fue el responsable de presidir el juicio.
Las facultades del Presidente del Tribunal Supremo Federal en el proceso de destitución
A continuación, analizando el panorama brasileño, a pesar de la marcada influencia norteamericana, es importante repasar el contexto histórico del marco jurídico y político del país. En 2024 se celebró el bicentenario de la Constitución del Imperio. La primera Constitución brasileña, otorgada por Don Pedro I, introdujo la controvertida figura del Poder Moderador.
Concebida por Benjamin Constant, esta herramienta sin precedentes para el control del poder, nunca antes vista ni reincorporada en ningún otro texto constitucional, tenía como función principal garantizar la armonía entre los demás poderes del Estado, siendo responsable de velar incesantemente por "el mantenimiento de la independencia, el equilibrio y la armonía de los demás poderes políticos", tal como se establece en el artículo 98 de dicho texto constitucional.
Entre sus atribuciones, el Emperador, titular del Poder Moderador, podía destituir y nombrar libremente ministros, disolver la Cámara de Diputados, nombrar senadores y vetar proyectos de ley o resoluciones.
Si bien esta práctica, desde una perspectiva política del siglo XXI, viola flagrantemente el principio de separación de poderes, se ha establecido el concepto de la necesidad de una entidad que modere las relaciones entre las entidades de la federación, así como entre los poderes estatales.
A partir de 1988, debido a la historia vivida durante la dictadura militar y al diseño institucional delineado por la Constitución Federal de 1988, el papel de moderador se transfirió, en cierta medida, al Tribunal Supremo Federal, asignándole la responsabilidad de guardián de la Constitución y de control de las acciones de los agentes de los demás poderes del Estado.
Dado que contamos con una Constitución integral que aborda asuntos de diversa índole, especialmente la organización y las competencias de las ramas del gobierno y las entidades de la federación, la responsabilidad de moderar la relación entre las ramas del gobierno ha recaído en la Corte Suprema.
Si bien se trata de una ley preconstitucional, la mayor parte de sus disposiciones se incorporaron a la Constitución de 1988. En ella se establecen las normas para la tramitación, ante el Senado Federal, de los casos de delitos de responsabilidad penal contra el Presidente de la República o los Ministros de Estado, contra los Ministros del Tribunal Supremo Federal o contra el Fiscal General de la República.
Entre las funciones allí establecidas, es responsabilidad del Presidente del Tribunal Supremo Federal abrir la sesión, analizar los procedimientos preparatorios y los artículos de la defensa, interrogar a los testigos y, una vez concluido el debate, "el Presidente del Tribunal Supremo Federal elaborará un informe resumido de la acusación y las pruebas de la fiscalía y la defensa y someterá la sentencia a votación nominal de los senadores", según lo dispuesto en los artículos 27 y 31 de la Ley N° 1.079/50.
Dado que el juicio político es de naturaleza política, la práctica de traer al máximo representante del Poder Judicial para presidir la sesión del juicio se da por tres razones principales: (i) la influencia inevitable de Estados Unidos en la formación jurídica y constitucional brasileña, (ii) el aumento de la tecnicidad legal en el proceso de juicio político y (iii) el diálogo institucional entre los poderes del Estado.
Como vimos en el capítulo anterior, Estados Unidos ejerce una gran influencia en el derecho brasileño. Si bien en Brasil el Vicepresidente no es miembro del Senado Federal, como ocurre en Estados Unidos, esta institución está incorporada a nuestra Constitución.
Desde un punto de vista técnico, tal como se estipula en el artículo 102 de la Constitución, "el Tribunal Supremo Federal es el principal responsable de salvaguardar la Constitución". La representatividad del Presidente del Tribunal Supremo Brasileño se convierte en una forma de conferir legitimidad jurídica al procedimiento iniciado en el Senado Federal.
Cuando se le solicita arbitrar un proceso eminentemente político pero con contenido jurídico, el Tribunal Supremo Federal comienza a ejercer su función moderadora, tal como lo prevé el ordenamiento constitucional. Después de 1988, se produjo un fortalecimiento institucional gradual del Poder Judicial y del Ministerio Público, con el objetivo de cambiar la imagen que estas instituciones mantuvieron durante el período autoritario.
Ya sea actuando como custodio de la ley o como guardián de la Constitución, el nuevo marco constitucional delinea un fortalecimiento del Poder Judicial, así como un refuerzo del necesario compromiso con el diálogo entre los poderes del Estado. La presencia de un representante del Tribunal Supremo Federal en procesos de gran trascendencia política y jurídica establece la necesaria interacción entre los poderes del Estado.

CONCLUSIÓN
Se observa que, mucho más allá de la función judicial primaria de un Presidente de la Corte Suprema, la intervención del Poder Judicial representa mucho más que la aplicación de tecnicismos legales en un juicio puramente político.
En Estados Unidos, inspirándose en el modelo inglés, además de garantizar que el juicio respete las garantías procesales, también elimina la imparcialidad del Vicepresidente, quien ostenta el cargo de Presidente del Senado estadounidense.
Si bien este fenómeno no se da en Brasil, el proceso judicial es muy similar al estadounidense, cumpliendo con el orden constitucional de armonía y diálogo entre los poderes del Estado.
Sobre la base de esta aportación, se introduce el sistema de controles y equilibrios en el proceso de destitución , en el que el parlamento delibera sobre la apertura y el juicio de dicho procedimiento, y la máxima autoridad del Poder Judicial contribuye a la conducción de los procedimientos en calidad de Presidente de la sesión del juicio.
Si bien el proceso de destitución es de naturaleza puramente política, es necesario comprender el papel de los agentes involucrados. El resultado de un juicio basado en la indignación pública crea un escenario que propicia decisiones erróneas por parte de los jueces.
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REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
BOWMAN, Franklin. El papel del presidente del Tribunal Supremo en un juicio político. SCOTUS . Disponible en: https://www.scotusblog.com/2020/01/the-role-of-the-chief-justice-in-an-impeachment-trial/ . Consultado el 01 de septiembre de 2024.
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ROBLE, Alexandre. Imágenes de imparcialidadEntre el discurso constitucional y la práctica judicial. São Paulo: Almedina, 2017.
MADISON, James; HAMILTON, Alejandro; JUAN, Jay. Los periódicos federalistas . Traducido por María Luiza X. de A. Borges. Río de Janeiro: Nova Fronteira. 1993, pág. 417.